lunes, 8 de junio de 2009

Historias fictisias

Un libro en la estación

La misma estación de siempre. Pero como cualquier paisaje urbano, nunca es la misma fotografía, aunque sí se ven los mismos estereotipos de siempre. Ja, esperé el bondi, me comí viajar parado media hora, y encima ahora tengo que esperar el tren. Sí, la verdad es que no tengo paciencia. Me molesta estar quieto porque mi cabeza no para de pensar. Ay, como me gustaría a veces poder separarme de mis pensamientos por un rato. No es que tenga tendencias suicidad, pero ser alguien con mucha imaginación y que reflexiona todo el tiempo, bien o mal, es cansador. Especialmente después de todo un día. Pero también tengo ganas de sentarme. Viaje parado media hora! Permiso, me puedo sentar? No te preocupes que de educado te hago la pregunta, porque si me llegas a decir que ese libro tiene más derecho que yo a sentarse... No, no te voy a pegar, pero, ah! No, no es mío, no sé de quien es. Ya estaba acá cuando llegué. Me siento. Me hago el gil. Agarro mi libro y empiezo a leer. Pero no puedo hacerlo por mucho tiempo. Ese libro me distrae. No sé por qué, o sí sé, pero los libros son demasiado atractivos. Así que estaba acá. Sí. No viste a nadie?. No. A ver, dejame echarle un vistazo. Sartre, "Les Mots". A Sartre lo ubico, jamás leí nada de él, pero un intelectual como yo tiene que saber quién es, e incluso, tal vez citar alguna frase de "Les Mots". Por el señalador, es de una mujer. A ver? Sí, es de una mujer, parece. Ah! me olvidé, la tercera voz, que se lo arrebata (no hay drama, son conocidos)a la enfermera, muy rápido dice: es francés. Sí, gracias, agregas mucha información. Me lo permitís? Sí, toma. Es de Martínez, pero no sé, si es de la biblioteca o qué? Bueno, si no viene nadie, me lo llevo. Conmigo va a estar seguro. Igual flaca, no te estoy pidiendo permiso. Como dije antes, es por pura cortesía. No creo que conozcas otro libro más que aquellos que tienen listas interminables de nombres raros. Vos tampoco, igual llegaste último, no tenes ningún derecho. Ahí viene el tren, por fin. Ojeo el libro; me viene bien, estoy aprendiendo francés. Ejem, ejem. No entiendo nada; el francés no era tan simple como creía. Sartre. Filosofía. Algo que me produce desafío. Lo acepto, pero la verdad es que nunca entiendo nada. Repito, no tengo paciencia. Sin embargo, una persona como yo no puedo dejar de tener a Sartre en su biblioteca. "Les Mots", las palabras, que buena foto la de la tapa. Sí, en mi biblioteca ese libro va a encajar bien, y hasta puede ser que algún día lo lea. Sí, eso es lo bueno que tienen los libros.

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