lunes, 8 de junio de 2009

Historias ficticias

No hay apariencias para el amor

Resulta que una ves, había un muchacho medio tímido y un poco chamullero que no sabía lo que era el amor. Todos sus amigos le decían que nunca se iba a poder enamorar nunca por como era él, pero se negaba a creerlo, y les decía que no le digan más eso, porque eso de que no se iba a poder enamorar nunca no era verdad. El siempre se la pasaba de joda, iba a todos los bailes y se transaba a toda clase de minas, y una que otra ves se ponía a salir con alguna. Pero no podía conseguir el amor que tanto añoraba. Pero un día... encontró a una chica que era diferente a todas las demás, no era como ninguna que halla visto antes. Era la mujer de sus sueños. Al día siguiente la volvió a ver, y volvió a sentir esa sensación que nunca antes había sentido al estar cerca de una mujer. El intentó toda clase de cosas para conseguir aunque sea un miserable "SI", pero ella se negaba a todo lo que él le proponía. Hasta que de tanto intentar logró lo que se propuso, pudo conseguir que le acepte una invitación a cenar a su departamento. La noche siguiente, era su gran noche. Él había preparado todo como para que sea una noche inolvidable para ambos. Cuando ella llegó vio todo el decorado y como estaba toda la mesa puesta, se sorprendió. Porque a ella nunca le había pasado algo así, era la primera ves que alguien hacía algo así por ella. Cuando terminaron de cenar él se le acercó e intentó besarla, pero ella le corrió la cara. Él al ver su reacción enseguida le preguntó por que no permitió que la besara. Y ella le respondió que nunca había besado a nadie y que sentía un poco de miedo. Pero él le explicó como iba a ser todo y ella acepto. Pasaron una noche inolvidable como él lo había planeado. Al día siguiente ella se despertó en una cama que no era la suya y miró hacia su lado y vio al muchacho. Y se dio cuenta que había hecho lo que tanto temía. Y cuando él despertó ella le confeso que sentía algo muy fuerte por él, y al mismo tiempo él le dijo que él sentía lo mismo. Al cabo de un tiempo empezaron a salir. Y después de unos meses, ella decidió contarle toda la verdad sobre ella, el secreto que nunca le había contado. Él con mucha curiosidad le dijo que se tranquilizara y que luego se lo contara. Cuando ella logró tranquilizarse le empezó a contar su historia. Le dijo que ella antes de ser mujer fue un hombre, pero que se sentía como tal, y así fue pasando el tiempo. Que ella nunca salía de su casa y que hasta este momento nunca había conseguido el verdadero amor. Él al escuchar eso totalmente sorprendido le respondió, que a él no le interesaba que había sido ella antes, sino lo que es ahora. Y le dijo que el nunca la dejaría, porque el había conseguido lo que tanto añoraba gracias a ella. Y ella ya llorando le agradeció y le dijo que ella también había conseguido el verdadero amor con él y que nunca lo dejaría. Y el también llorando le dijo que el tampoco la dejaría, y que no importaba lo que era por fuera, sino lo que era por dentro.

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