Ella: Ella andaba despacio y sin prisa, sólo se escuchaba el andar de su bicicleta; ella cerro los ojos y recordó... lo recordó a él, con sus grandes ojos, su cabello brillante, sus rosados y carnosos labios... y cuando recordó sus labios, tropezó con algo, abrio sus ojos y se dio cuenta que había atropellado al perro de él. Él: Él se llamaba Fernando, manejaba un auto, aquél que no le había costado dinero, el mismo auto que su papá reparaba en el taller. Sí, el mismo de la esquina en donde una tarde, de sol rojo, llegó eso... y recordando cerró los ojos y recordó a eso... Eso: Era un hermoso cachorro, labrador dorado, que alguien por descuido dejo escapar un domingo en la tarde... y cuando recordó aquella tarde... tropezó con algo... abrio sus ojos y se dio cuenta que había atropellado a ella...
lunes, 8 de junio de 2009
Historias fictisias
Ella... eso y él
Ella: Ella andaba despacio y sin prisa, sólo se escuchaba el andar de su bicicleta; ella cerro los ojos y recordó... lo recordó a él, con sus grandes ojos, su cabello brillante, sus rosados y carnosos labios... y cuando recordó sus labios, tropezó con algo, abrio sus ojos y se dio cuenta que había atropellado al perro de él. Él: Él se llamaba Fernando, manejaba un auto, aquél que no le había costado dinero, el mismo auto que su papá reparaba en el taller. Sí, el mismo de la esquina en donde una tarde, de sol rojo, llegó eso... y recordando cerró los ojos y recordó a eso... Eso: Era un hermoso cachorro, labrador dorado, que alguien por descuido dejo escapar un domingo en la tarde... y cuando recordó aquella tarde... tropezó con algo... abrio sus ojos y se dio cuenta que había atropellado a ella...
Ella: Ella andaba despacio y sin prisa, sólo se escuchaba el andar de su bicicleta; ella cerro los ojos y recordó... lo recordó a él, con sus grandes ojos, su cabello brillante, sus rosados y carnosos labios... y cuando recordó sus labios, tropezó con algo, abrio sus ojos y se dio cuenta que había atropellado al perro de él. Él: Él se llamaba Fernando, manejaba un auto, aquél que no le había costado dinero, el mismo auto que su papá reparaba en el taller. Sí, el mismo de la esquina en donde una tarde, de sol rojo, llegó eso... y recordando cerró los ojos y recordó a eso... Eso: Era un hermoso cachorro, labrador dorado, que alguien por descuido dejo escapar un domingo en la tarde... y cuando recordó aquella tarde... tropezó con algo... abrio sus ojos y se dio cuenta que había atropellado a ella...
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