lunes, 8 de junio de 2009

Historias ficticias

Utopía

Mi pregunta fue directa, _padre "¿donde esta mama?”_. Mi padre era muy conservador, culto, paciente y no permitía que lo tutease, el se quedaba plasmado en su sillón, se sacaba los lentes suavemente, se acicalaba su extensa barba mientras inhalaba una fuerte bocanada de su extraña pipa_"ya vendrá, hijo"_ respondía cada vez, mientras que con sus palabras salía un pesado humo. Y todos los días culminaban así, mi pregunta, su respuesta. Y pasaron los años, mi padre estaba en su lecho de muerte, su habitación, y como de costumbre le repetí la pregunta_padre "¿donde esta mama?”, mire sus ojos y comprendí mis sospechas, y atravesé su pecho con una vieja daga. Lo levante de la cama y lo cargue en mis hombros, nos dirigimos al jardín amplio de ahora mi mansión, lo desvestí y pregunte _"¿donde?" Y mientras sucumbía me señalo un gran y viejo ombú, tome una pala y excave, tarde 15 minutos en verificar mi aterradora sospecha, voltee para ver a mi padre, pero ya estaba muerto. Fueron 40 años de sospechas, y una mirada de prueba, mi padre era el asesino de mi madre y yo, el verdugo de mi padre ¿es justicia?.

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