lunes, 8 de junio de 2009

Historias ficticias

Volando con creatividad
Robert Silverberg cuenta que escribió “Alas nocturnas” después de un triste incidente, en el cual debió trasladarse a un lugar desagradable, y tratar un divorcio, después del incendio de su casa. Silverberg se encontraba en una muy mala situación personal, por lo que se sorprendió cuando de sus manos surgiera “Alas nocturnas”, una de las mayores glorias del autor, su conclusión es que no siempre las mejores situaciones son las que permiten un mejor despliegue de creatividad personal.
“Alas” es un punto álgido de la ciencia ficción. No sólo es una noveleta creativa, también es un orden social, una aventura. De tono melancólica, la novela nos lleva a un futuro lejano, muy lejano, una serie de problemas y desastres han desembocado en una sociedad semi feudal ordenada en gremios. El personaje principal de esta historia es un Observador (Vigilante, lo llamaron, queda mejor. Observador viene de una referencia en inglés de la red), alguien encargado de vigilar el espacio exterior, puntos específicos, a horas específicas, debe mirar esos lugares, debe buscar al enemigo, ya que eso dicen, se cuenta que vendrá un enemigo, que la Tierra debe cuidarse de esa amenaza, por lo que nuestro buen Observador hace su trabajo. Camina solitario por el mundo; aunque ahora le acompañan dos interesantes personajes, una es Avluela, cuya naturaleza da el nombre a la obra, una hermosa dama que puede volar, pero sólo por la noche, cuando la fuerza del sol no daña a sus lígeras alas, y también viene con ellos Gormon, un ser misterioso y deforme, un cambiador/mutante. Juntos se dirigen a la ciudad de Romia, cuyo nombre fuera Roma.
En este mundo, vemos la decadencia y la maravilla, en medio de una añoranza de tiempos mejores, que no vendrán, y decepciones personales. “Alas” es una tragedia, y la popularidad de esta noveleta debería dejar en claro que el público está más que preparado para consumirlas, no sólo eso, también demuestra que una tragedia puede ser simplemente muy hermosa, condimentada con imaginación y sentimiento.

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Homo faber

La capacidad humana para resolver problemas es uno de los potenciales más esgrimidos por la ciencia ficción de la llamada Edad de Oro (30’s y 40’s), tal vez la brutalidad de la 2ª Guerra Mundial volviese más cínica no sólo a la sociedad, sino también a sus autores, ya que estos siempre son reflejo, caprichoso y esquivo reflejo, de su sociedad y tiempo. Sin embargo, si a partir de los años 50’s, la inocente visión optimista del futuro, que se venía desde el siglo XIX, se fue diluyendo, no quedó nunca aplazada por completo. Poco o mucho, todos confiaban en el Homo Faber, el ser humano que construye y desarrolla tecnologías que podrán, hasta cierto punto, resolver sus problemas. A. E. Van Vogt es uno de lo más interesantes en este aspecto, muchas veces, los héroes de Vogt, deben enfrentar problemas que son los otros o algún error dentro del sistema que debía, precisamente, prevenir errores. Isaac Asimov tal vez fue la persona más convencida de la capacidad humana para resolver problemas, hay un talante optimista en casi todos sus libros, en muchos casos son problemas que el ingenio humano debe resolver. Es suya, precisamente, la invención del detective de la ciencia ficción, hasta la llegada de su muy famosa novela, “Las cuevas de acero”, este género no había visitado mucho a la llamada novela de misterio.
Considerada como la mejor novela de Isaac Asimov, “Los propios dioses” nos cuenta una aventura que tiene un airecillo de Vogt, es más compleja que el Asimov usual. La novela tiene claramente tres partes, una pedazo inicial, donde un accidente proveerá a la humanidad de una fuente de energía casi inagotable, un pedazo anterior al inicial pero se cuenta después, donde las muy interesantes aventuras de unas criaturas extrañas nos llevan a un mundo completamente distinto al nuestro, origen de la fuente de energía, y el último pedazo donde los seres humanos debemos resolver el problema que ha generado esa supuesta fuente de energía infinita. Parece un esquema muy simple, una vez esquematizadas cualquier narración podría aparecer simple, la riqueza de la ficción no necesita de esquemas más complejos. “Propios” no sólo nos ofrece una muy creativa visión, y una de las pocas, de vida distinta a la humana, también está animada por los personajes humanos, por sus mezquindades e impotencias. Somos nostros los que caemos en la trampa, y es deber nuestro salir de la misma. ¿Cómo?
Me agrada la noción del homo faber, somos capaces de generar problemas, lo sabemos, y también soluciones, no deberíamos olvidarlo nunca. “Los Propios Dioses” es una lección de un lado a otro del espectro, la trampa, el falso regalo, los engañadores, sus razones, hasta la salida posible. Tiene un principio pesimista, atípico en el autor, un medio sorprendente, y una salida, por fortuna. Las narrativas sin salida, por lo general son escritas por ratones de laboratorio y no les deberíamos prestar mucha atención. Cualquiera que desea dejarse llevar por la ágil prosa de Asimov debería incluir a “Los propios dioses” en el menú.

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Que jueguen y jueguen

“El juego de Ender” debería haber sido traducida como “El juego de Final”, y que ‘Final’ sea el apodo de Ender, o Finalizador, así se podría transmitir toda la idea del título que hace referencia a eso. Pero como dejaron el nombre de Ender, en inglés, pues, ése tendrá que ser el utilizado. Todavía dicen que “Ender’s Game” es la mejor novela de Orson Scott Card, y ya han transcurrido dos décadas desde su publicación. La novela, indidubable, es muy buena, creativa, amena, con sentimiento, “El juego” de Orson nos presenta un escritor en plena forma, y que tiene mucho que decir.
En un futuro cercano, la Tierra ha sido atacada por lo que, descubrimos, eran las vanguardias exploradoras de un vasto imperio insectoide. Para enfrentarse a esa amenaza, la Tierra ha decidido crear un sistema mundial educativo, diseñado para encontrar a los mejores líderes militares del planeta, los más prometedores son enviados a una escuela especial en orbita. La historia de Andrew Wigging, apodado Ender, Finalizador, será la del elegido, aquel que posee el talento militar supremo, un Napoleón entrenado, educado, y empujado a ser el comandante terrestre en contra de los insectoides. El problema es que el tiempo se acaba, ¿estarán listos a tiempo?
“El juego” se puede leer como la aventura educativa de un niño genial, presionado para dar sólo los mejores resultados. Orson tiene el talento suficiente para incluir una exploración de la crueldad, del poder, de la responsabilidad y de la agresión. Página a página, vemos cómo Ender debe conquistar sus temores e inseguridades, a la vez que enfrenta su condición. A través de sus hermanos, Valentine y Peter, vemos el desarrollo de líderes civiles, con secretos y naturalezas particulares. El resultado final, también, será una sorpresa, no del todo satisfactoria, pero mucho más interesante de lo que la satisfacción podía ofrecer. ¿Cómo debe ser el líder?, ¿cruel?, ¿cuáles son sus consecuencias?, ¿bondadoso?, ¿cuáles son sus consecuencias? “El juego” demuestra que la ciencia ficción permite explorar cualquier tema humano de manera entretenida y creativa, mientras la novela realista se ve limitada por ese frágil velo que es la ‘realidad convencional’.

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La Pieza Ausente
Comencé a coleccionar rompecabezas cuando tenia 6 años.Hoy no hay nadie en esta ciudad-dicen-más hábil que yo para armar esos juegos que exigen paciencia y obsesión. Cuando leí en el diario que habían asesinado a Nicolas Fabbri, adiviné que prontó seria llamada a declarar.Fabri era el director del museo de rompecabezas.Tuve razón:a las doce de la noche la llamada de un policia me citó al amanecer en las puertas del museo. Me recibió un detective alto, que me tendió la mano distraídamente, mientras decía su nombre en voz baja -Lainez- como si pronunciara una mala palabra.Le pregunte por la causa de la muerte: -veneno-dijo entre dientes. Me llevó hasta la sala central del museo, donde esta el rompecabazas que representa el plano de la ciudad, con dibujos de edificios y monumentos.Mil veces habia visto ese rompecabazas y no dejaba de maravilarme.Era tan complicado que parecia siempre nuevo,como si,amedida que la ciudad cambiamba,manos secretas alteraran sus inumerables fragmentos.Noté que faltaba una pieza. Lainez buscó en su bolsillo.Sacó un pañuelo , un cortaplumas, dos dados,y al final apareció la pieza.-Aquí la tiene.Encontramos a Fabbri muerto sobre el rompecabezas.Antes de morir arrancó esa pieza.Penzamos que quizo dejarnos una señal. Miré la pieza.En ela se dibuja el edificio de una biblioteca sobre una calle angosta.Se leía, en letras diminutas, Pasaje la Piedad. -Sabemos que Fabbri tenia enemigos-dijo Lainez-. Coleccionistas resentidos, como Santandrea,varios contrabandistas de rompecabezas, hasta un ingeniero loco con el que se peleó una vez. -Troyes-dije-.Lo recuerdo bien. -Tambien está montaldo, el vicedirector del museo, que queria ascender a toda costa. -¿Relaciona alguno de ellos con lesa pieza? -¿Ve la B mayúscula de Biblioteca? Detuvimos a Benveniste, el anticuario, pero tenia una buena coartada.Tambien combinamos las letras de la piedad bbuescando anagramas.Fué inútil.Por eso pensé en usted. Miré el tablero:muchas veces habia sentido vértigo ante lo munisioso de esa pasión, pero por primera vez setí el peso de horas inútiles. El gigantesco rompecabazas era un monstruoso espejo en el que ahora me obligaban a reflejarme. Solo los hombres incompletos podíamos entregarnos a aquella locura.Encontré(sin buscarla, ni interesarme) la solución. -Llega un momento, en que los coleccionistas ya no vemos las piezas.Jugamos , en realidad con huecos, con espacios vacios.No se preocupe por las inscripciones de la pieza que Fabbri arrancó: mire mejor la forma del hueco. Lainez niró el punto den la ciudad parceladda:leyó entonces la forma de una M Montaldo fué arrestado inmediatamente.Desde entonces, cada mes envia un pequeño rompecabezas que fabrica en la prisión con madera y cartones.Siempre descubro,al terminar de armarlos, la forma de una pieza ausente, y leo en el hueco la inicial de mi nombre.

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El espejo del mandarin

Una de las historias más antiguas que se cuenta del sabio Feng ocurrió durante la época de la gran peste. Los campos estaban cubiertos de cadáveres insepultos, con la cara y las manos marcadas por las pequeñas llagas de la enfermedad. Esas marcar parecían ideogramas de una lengua desconocida; Pero, por más extrañas que fueran nadie ignoraba su significado. A falta de males, nació una rivalidad mortal entre Chou, el mandarín de Sur y Dang, el mandarín del norte. Dang había ofrecido una fortuna a quien se atreviera a matar a su enemigo. Chou temía por igual a la peste y a Dang. Por eso había renunciado a abandonar su enorme habitación. Para sentirse más seguro, hizo que le fabricaran una cerradura que solo podía abrirse desde el interior. Su Única diversión era ataviarse con sus mejores trajes y mirarse en un gran espejo. Pensaba que el lujo era una armadura que el lujo no podía atravesar. Una mañana, los sirvientes golpearon a su puerta pero Chou no le abrió. Cuando a la tarde derribaron la puerta, lo encontraron tendido en el suelo, con un tajo en la garganta, la cara hundida en un lago de sangre. A su lado, una daga de orto. Su médico, el doctor Tsau, Paso un paño embebido en vinagre de cereza por la cara del mandarín. Pero Chou no reaccionó: estaba tan muerto como los cuerpo que la peste acumulaba en los campo y que la nieve los empezaba a cubrir. No había duda de que el crimen era obra del mandarín Dang, pero faltaba saber quien de los habitantes del palacio había entrado en la sala para cortar la garganta de Chou. Intervino en el caso la policía imperial, que interrogo a los sirvientes, a los cocineros, a los jardineros y al médico sin conseguir ninguna respuesta. Fue entonces cuando llamaron al sabio Feng que Vivian en una cabaña alejada, y que nunca había entrado en un palacio. El doctor Tsau acompaño al sabio Feng a la habitación del mandarín y le mostró el gran espejo “los sirvientes, son fácil presa de la superstición. Como la puerta no se abría desde afuera creían que el asesino solo pudo entrar por el espejo. Han quitado todos los espejos del palacio para no morir ellos también”. El médico rió y los enviados de la policía imperial también rieron. Todos rieron menos Feng. Solo dijo:”un espejo también es una puerta”. Feng observó todo en la habitación, aun las sandalias del mandarín, los pliegues de las sábanas y las mariposas que habían muerto por acercarse a la lámpara. Luego fue a la sala destinada a los rezos, donde el cadáver esperaba el funeral. Allis pidió que lo dejaran solo con el cuerpo del mandarín, que permanecía sumergido en una cuba de aceite de cedro. A la mañana siguiente. Feng se encontró con el doctor Tsau y con los enviados de la policía imperial en la misma habitación donde se había cometido en crimen. Todos esperaban el nombre del asesino. “La peste es la culpable”, dijo el sabio Feng. “Extraña marca para la peste un tajo en la garganta”, dijo el doctor Tsau. Feng no hizo caso a la broma. Chou tomaba fuertes pócimas para dormir, que le daba su mismo médico, el honorable doctor Tsau. El asesino aprovecho su sueño para dibujar sobre la cara del mandarín las señales de la peste. En la piel del cadáver quedan todavía restos de tinta roja. Al despertar Chou supo leer en el espejo el doloroso fin que le esperaba, y del que su médico tantas veces le había hablado. Entonces se corto la garganta.”Hubo un crimen, y las armas fueron un pincel de pelo de mono, una gotas de tinta roja y un espejo”. “¿Y quien fue el que trazo esas marcas en su cara?”, preguntó uno de os enviados de la policía imperial. “El mismo que luego las borro con un pañuelo embebido en vinagre de cereza”, respondió el sabio Feng. El doctor Tsau no se defendió y con su silencio aceptaba las palabras de Feng. Antes de que se lo llevaran, dijo en un susurro: “El mandarín Dang me prometió abundantes tierras y un cargamento de seda. Ahora obtendré una soga de ceda y un hoyo en la tierra”. Afuera la nieve borraba con paciencia las marcas de la peste, y ponto todo estuvo blanco.

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El Cuarzo

Un día estabamos en mi casa con mi familia tranquilamente. Estabamos terminando la cena, la cocina estaba oscura debido a que mi madre apagó la luz sin querer. Todos comíamos y de vez en cuando alguien comentaba algo referente al programa que estábamos viendo. De pronto, vimos una sombra en la cocina, al verlo mi padre se levantó de la mesa a la defensiva, y poco a poco se acerca al extraño que había llegado. El extraño vestía de negro (pantalón, camisa, zapatos y un largo saco). Todo había sido tan de repente que no habíamos podido reaccionar. Mi padre se acercó y le preguntó "¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí? ¿Cómo entró?". "Primero soy un hombre, segundo vengo a mostrarle algo y tercero no necesito puertas ni ventanas para entrar a una casa." "¿Que cosa quiere mostrar?". "Es una piedra preciosa, un cuarzo, que tiene poderes". "¿Poderes?", Preguntaron mi padre y mis hermanos burlonamente. "S i " dijo "sé que parece... estúpido, pero es verdad. " "Bueno, muéstrelo ¡y vallase!" dijo mi madre bruscamente. "Aquí está " y mostró un cuarzo brillante a más no poder "Pueden pedir un deseo cualquiera de ustedes". Con ansiedad lo quise tomar. Mi hermano intentó detenerme, y lo logró. Con un gesto me dijo que me cuidara del extraño y ... de la gema. Me detuve. El extraño habló: "Tienen que tener cuidado con lo que le piden al cuarzo" dijo mirándome. Sentí un frío helado que me recorrió la sangre. El extraño salió, aún no se como. Todos fuimos a dormir, intentando olvidar aquel suceso. Al pasar al lado de la gema, la tomé para dejarla en la mesa, en vez del piso. Pero al hacerlo cometí un grave error. Recogí la gema y al hacerlo, tire un adorno muy preciado de mi madre, entonces dije por lo bajo "Ay! No, me quiero morir ". Luego deje la gema, sin ve el error y fui a dormir. A la mañana siguiente, había un clima tenso y nervioso. La mañana paso tranquilamente. Cerca de las 5:30 de la tarde, suena el timbre, era Luciana que iba a quedarse a pasar el día. Cuando abrí la puerta, la encontré ahí parada, como siempre, pero su forma de ser no era igual que siempre. Creí que era mi imaginación. Pasamos la tarde animadamente, ella estaba normal. Y confirme mi suposición. A eso de las 11:30 mis padres fueron as su habitación a leer, y mis hermanos veían la tele al igual que nosotras. Al terminar el programa, Luciana propuso jugar al cuarto oscuro, nada mas que en este momento utilizamos toda la planta baja. Empezó el juego, ella se escondía y yo la buscaba. Empece en el hall de entrada, seguí por el toilette, luego por el living y la cocina. En la cocina, la encontré. No tenia nada que ver con la Luciana con que había empezado a jugar, esta era maliciosa, tenia la cara demasiado pálida. De pronto habló, con su voz fría y sarcástica: "Bravo, me encontraste". De pronto, sentí que algo se incrustaba en mi estómago, y provocaba que el mismo sangrara. Primero, les responderé una pregunta, ¿cómo logre ver su cara? Fue por un extraño brillo que luego comprendí que era. ¿Qué era? Un cuchillo, el causante de mi muerte . Y allí comprendí, por que sucedía todo, sólo por esa estúpida gema. Luego de que Luciana sacó el cuchillo de mí estomago caí, mi cuerpo cayó lentamente al piso, el retumbe se escuchó por toda la casa. Yo, había muerto.

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El Arroyo

Cuando nos encontrábamos en el campamento, a las 02:05 AM. Eduardo, David, Roxana, Magali y yo decidimos ir a caminar cuando nos topamos con un portón que de él prendía un cartel que decía: “Arroyo a 20 km”. Nos miramos entre nosotros y decidimos pasar. Nuestro miedo, mezclado con nuestra emoción, nos dieron fuerzas para poder caminar esos 20 Km con solamente una linterna. La linterna la tenia en la mano Eduardo que era el que iba delante de todos, por detrás iban Magali y yo y últimos David y Roxana. A paso blando avanzábamos cuando de pronto nos dimos vuelta y Roxana no estaba; David, que venia con ella, no notó su desaparición porque se había adelantado a ella dos metros. Los cuatro buscábamos a Roxana pero nadie la encontraba hasta que Magali grito muy fuerte, corrimos hacia donde se encontraba ella y ahí se podía ver el cuerpo de Roxana mutilado y sin vida. Ya estábamos en el Kilómetro 15. Volver ya no podíamos y quedarnos ahí tampoco. Cuando empezamos a caminar nuevamente ya siendo las 03:39 AM. un árbol calló y corto el camino de vuelta, ahora deberíamos esperar el día para poder salir. Llegamos al arrollo y nos sentamos para esperar que amaneciera. David y Eduardo se quedaron hablando a 5 metros de donde nos encontrábamos con Magali. Cuando de pronto se escucho ruido como que había movimiento en los matorrales. Eduardo enseguida alumbro pero no vio nada. Nuevamente se escucho el ruido y esta vez si se vio algo, una simple rata. Cuando ya nos habíamos convencido de que era una rata, algo ocurrió que hizo que David cayera al rió. Lo inexplicable de esto es que cuando David cayo, no hizo ningún movimiento para evitar ahogarse, al contrario se dejo llevar por la corriente. Salieron todos en su ayuda, pero cuando yo lo pudo alcanzar ya David estaba sin vida. Tras haber salido corriendo para agarrar a David, nos habíamos alejado del puente y se encontraban dentro del bosque, ahora eran tres: Magali, Eduardo y yo. De pronto, salió de atrás de un árbol una criatura de 30 cm de alto de barba. Según el diccionario eso era un Gnomo, pero no solo había uno, había uno por cada árbol, eso causo un miedo interno que ocasionó que nos quedáramos inmóviles. Raudamente, un Gnomo salto sobre la cara de Eduardo y éste callo de espalda al piso. Nosotros mirábamos sin entender nada. Cuando Eduardo cayo, todos los Gnomos se subieron arriba de él. Ahí, nos dimos cuenta que la muerte de Roxana y David no habían sido una fatalidad sino que había sido producida por estos entes malignos. Ya nos imaginábamos el final trágico de Eduardo y decidimos salir corriendo. Tomé la linterna que se encontraba en el piso y decidimos correr. Nos internamos en el bosque hasta que encontramos una cabaña. Nos metimos en ella y nos encontramos con los cuerpos de Roxana y David clavados en la pared; pero cuando queríamos salir ya era tarde, ellos ya llegaban con el cuerpo de Eduardo, entonces nos escondimos por debajo de una mesa pero ellos nos vieron. Estábamos encerrados en su nido y sin escapatoria. Magali gritó, corrio y se arrojo sobre los entes para que yo escapara. Salí corriendo y caí por un barranco. Rodaba y rodaba pensando que ya me despedía del mundo. Cuando abrí los ojos estaba en un hospital todo vendado. El Diario “El Día” decía lo siguiente: “El la mañana del domingo 26 de noviembre de 2001, siendo las 09:54 AM se encontraron sin vida tres cuerpos sin vida de jóvenes identificados como David Motta, Roxana Gutiérrez y Eduardo Perugini. La causa de la muerte: Caída desde un barranco, ya que se los encontró al pie de lo ya dicho un barranco. Usted y yo sabemos muy bien que eso es totalmente mentira, eso a mi ya me basta y les voy a recomendar algo: De noche, jamás vallan a un arroyo.