lunes, 8 de junio de 2009

Historias fictisias

Un Recuerdo que no voy a olvidar...

Hola, yo me acabo de mudar de mi barrio y por ahora no extraño, pero de mis amigos no me voy a olvidar jamás. Ahora les voy a contar quienes son. Comienzo con Federico, él es un pibe común, es mi mejor amigo y el de Laureano. A él le gusta Marianela que era la única chica de la banda Mondial (así le llamábamos al grupo de amigos del barrio). Él siempre esta vestido de jeans. Laureano también es mi amigo. A él lo reconocen siempre por sus anteojos y por como se viste, nunca combina sus colores, es uno de los más inteligentes de la banda y también es fanático de las PC. También esta Tomás que es el amargo del grupo, es egocéntrico, egoísta, ambicioso y maleducado; a él también le gusta Marianela pero es totalmente distinto a Federico. No es malo, pasa que al no saber como tratar a la gente educadamente, los trata mal y por eso lo ven como malo. Pienso que si lo ayudan puede cambiar. Me toca contarles como es la dama de la película, se llama Marianela y es súper linda, a mí me gustaba pero como también es la chica que le gusta a Federico decidí que mejor trataba de olvidarla. Siempre se viste con una minifalda cortita, eso hace que los chicos la miren y que Tomas se enfade. Nicolás es el hermano de Marianela. Es el más chico del grupo y por eso es el más imaginativo. Siempre se viste con un traje de Superman o de Batman. No me gusta hablar de Jeremías ya que él, es un chico malo como Tomas. Él es el hermano de Tomi y por eso se deja influir por su hermano y por ultimo vamos a hablar de un personaje de mi vida muy importante, el Nono. El Nono era el abuelo de la banda Mondial. Se prendía en los partiditos, contaba chistes verdes y hasta una vez, se trepo a un árbol y se cayo; estuvo en el hospital durante dos semanas con una rotura de brazo. Acá acabo de contarles como son mis amigos, ahora les contare una anécdota que recordare por el resto de la vida. Una tarde de sol, nos habíamos juntado en la esquina todos los chicos menos Tomas y Jeremías que como se habían peleado con Nico no quisieron venir. Estábamos charlando y un diario se pegó en la cara de Laureano. El diario decía lo siguiente: “Se ofrece recompensa por perro ovejero alemán $$ 10.000 $$. La cara de los chicos al ver esa nota, era indescriptible. Enseguida nos juntamos en la puerta de mi casa con la tiza e hicimos un plano del barrio, este lo dividimos en sectores. Nos dividimos en dos: Laureano y yo, Marianela y Federico y El Nono y Nicolás. La caminata empezó y termino al rato porque el Nono quiso saltar una zanja y se enterró medio cuerpo. Marianela y Federico no buscaban el perro porque estaban hablando, mientras Mari hablaba Fede estaba todo colorado. Pasó un tiempo y se enteraron Tomi y Jere y enseguida se pusieron en campaña para poder encontrar al perro. Pasaron semanas y Nicolás gritó: -¡¡¡¡¡¡Acá!!!!!!. La banda Mondial corrió hacia donde estaba y ahí, se encontraba el perro mal herido en una pata. El Nono lo cargó en su espalda (que la tenía bastante mal) y lo llevó hacia la veterinaria y allí lo curaron. Luego de que salió de la veterinaria no lo devolvimos inmediatamente, antes jugamos con él. Jugando con el can, vimos a una familia muy mal económicamente; vivían en una casa muy chica, de madera, no tenían agua caliente, tampoco teléfono y los nenes andaban descalzos. Nos miramos y nos dio lastima. En ese descuido, dos individuos de negro nos robaron el perro. Uno era gordo y llevaba un paquete de papas saladas y el otro tenia el pelo rojo. Sin ninguna duda, eran Jeremías y Tomás. Ahora nuestro objetivo era recuperarlo. Los buscamos y los encontramos; nos dijeron que ellos no habían sido. Revolvimos toda la casa y no encontramos al perro, si no fueron ellos ¿quienes fueron?, fue la pregunta que nos planteamos. Al día siguiente llegó la confesión: En un papel escrito a maquina de escribir nos explicaba todo: “Nosotros robamos el perro y ya lo transformamos en plata. Esta está en el Banco así que bye bye, firma Jere y Tomás. La ira que teníamos en ese momento llevo a que Nicolás saliera a la calle, buscara a Jeremías y le metiera tremenda piña en la cara. Ahora hay que conseguir la plata para ayudar a esa familia. Laureano, el genio de la computación, entró en Internet e intento averiguar el número de cuenta del dinero. No pudo, ya que esta bajo contraseña. Esto no funciono así que utilizamos el plan B. Marianela se hizo la que estaba perdidamente enamorada de Tomas, con mucho asco lo besaba y lo acariciaba hasta que en una tarde... Esa tarde, Mari entró en la casa de Tomi y entre charlas y charlas se entabló el siguiente diálogo: -Tomi, ¿vos usas los Bancos? -Si, si no donde me siento -¡No bobo el banco de Plata! -Ahh. Si, ¿por? -No por nada y vos, ¿me querés? -Sí mi amor. -Entonces compartamos todo. ¿Dale? -Sí, ¿qué querés? -Tu contraseña del banco -MARIANELA -¡Gracias bobo, ahora te vamos a poder a sacar la plata del banco, ladrón! Corrió a lo de Laureano y le dio el password enseguida. Pero por supuesto que el dialogo no fue así, duro como tres horas pero yo no les puedo contar todo el dialogo porque se duermen. Laureano entró en Internet y logro averiguar el número de cuenta. Esto decía la PC: CODIGO: 3652. Ahora teníamos que entrar al banco y sacar el dinero, pero existe un inconveniente, somos todos menores y no podemos sacar plata del banco. A las tres horas, fuimos al banco Marianela, Nicolás, Federico, El Nono (el mayor del grupo) y yo. Tuvimos la mala suerte que cuando entramos nos paso lo peor, estaban robando. Nos hicieron acostarnos en el suelo boca a bajo pero, el Nono tenia problemas de la cintura así que, él no se agacho. Cuando los malhechores se descuidaron, el Nono pegó un salto y con su bastón le pegó en la cabeza a uno. Este se desmayó y los otros dos tomaron al abuelo y lo ataron contra una baranda. Seguido a esto, Nicolás, vestido de Superman, se puso a pelear con unos de los malhechores. Él no pudo hacer nada y a cambio recibió un balazo en el omóplato. Los gritos de la gente del banco eran algo indescriptible. Enseguida salieron corriendo por detrás del Banamex ya que en la entrada estaba la policía. A Nico no le paso nada, estuvo en el hospital y por lo que yo escuché, le habían sacado la bala y se iba a quedar 6 semanas en el lugar. Luego de todo esto, pudimos sacar la plata del banco y se la entregamos a esa familia. Todo estaba re bien pero hasta que llegaron Tomás y Jeremías y quisieron que le devolvamos la plata. Nosotros le explicamos lo que habíamos hecho con la plata; en un momento, se enojaron pero al fin y al cabo entendieron que era mejor darle la plata a esa gente en vez de que la tuviéramos nosotros. Aunque no estábamos muy bien económicamente, podíamos vivir, pero esa gente la necesitaba más. Luego de esta charla, armamos dos equipos y nos pusimos a jugar al fútbol toda la tarde. Este fue el mejor día de mi vida, y aunque me halla mudado, no me voy a olvidar de ellos. Ahhh. Me olvidaba de contarles algo. Recibí una carta de ellos. Decía que Marianela y Federico se habían puesto de novios; el Nono y Nicolás juegan todos los días a “Batman & Robin”; Tomas es monaguillo de la Iglesia del barrio; Jeremías empezó a hacer una dieta, Laureano empezó un curso de computación y va a estudiar Ingeniería en sistemas. Bueno, me despido porque me tengo que ir a fútbol. Mi nuevo barrio me espera, chau.

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